Esta semana el SUNCA y las cámaras empresariales de la construcción alcanzaron un preacuerdo para reducir progresivamente la jornada laboral, de 44 a 40 horas semanales. Aún debe ratificarse, pero sus efectos alcanzan más que el horario de obra: tocan de lleno la forma en que se planifican, presupuestan y venden los proyectos que se van a entregar entre 2027 y 2031.
La reacción instintiva ante una noticia así es asumir que el costo extra se traslada directo al precio final. En este artículo repasamos qué se acordó exactamente, por qué esa lectura es incompleta y qué preguntas conviene hacerse si estás evaluando una inversión hoy.
Qué se acordó y cuándo entra en vigencia?
El preacuerdo tiene una vigencia de cinco años: abril 2026 a marzo 2031.
La reducción de jornada sería gradual:
- 43 horas desde el 30 de agosto de 2027
- 42 horas desde el 1° de mayo de 2028
- 41 horas desde el 1° de mayo de 2029
- 40 horas desde el 28 de enero de 2030
Se aplicaría sin pérdida salarial, con ajustes que combinan inflación proyectada y un crecimiento real cercano al 10% en los próximos cinco años. Desde el sector empresarial ya señalaron mayores costos: las constructoras suelen trasladar variaciones vía fórmulas paramétricas, y los desarrolladores deben evaluar cuánto absorbe el proyecto y cuánto permite trasladar el mercado.
A cambio, el convenio ofrece algo poco frecuente en una actividad de plazos largos: previsibilidad hasta 2031.
Por qué "los apartamentos van a subir" es la lectura fácil?
Un mayor costo de construcción no se traduce automáticamente en un mayor precio de venta. Para eso hace falta demanda dispuesta a pagarlo. Cuando el mercado no lo convalida, el ajuste no desaparece: aparece en otro lado.
Dónde aparece realmente el ajuste?
Cuando el precio de venta no puede absorber todo el incremento de costo, los desarrolladores tienen otras palancas:
- Menor margen del proyecto
- Cambios de producto (metrajes, terminaciones, amenities)
- Nuevas tecnologías constructivas para compensar horas de obra
- Postergación de proyectos que no cierran los números
- Selección más cuidadosa de los próximos lanzamientos
La noticia, entonces, no es solo sobre horas y salarios. Es una señal sobre cómo se van a planificar, presupuestar y ejecutar las obras que se entreguen entre 2027 y 2031.
Qué mirar si estás evaluando una inversión hoy?
Tres preguntas importan más a partir de ahora:
- ¿En qué etapa está el proyecto?
Una obra avanzada tiene menos variables de costo y plazo por delante que una que recién arranca.
- ¿Qué antecedentes tiene el desarrollador?
En un escenario de costos cambiantes, la capacidad de planificación y ejecución pesa más que nunca.
- ¿El precio actual refleja el momento de ingreso?
Dos unidades similares pueden tener precios distintos según cuánto costo ya absorbió cada una y cuánto le queda por absorber.
El precio nunca cuenta toda la historia.
También importa cuánto recorrido queda y quién administra ese riesgo.
La idea para recordar
No todo cambio de costo se convierte en precio, pero todo cambio de reglas obliga a recalcular.
Eso es exactamente lo que va a estar pasando puertas adentro de cada desarrollo entre 2027 y 2031, aunque el precio de lista no se mueva un solo peso.